Entre viñas y montañas: una escapada camper con vino y vida de pueblo

El Camino a Fisterra en bici (y durmiendo en tu camper): lo que pasó, lo que aprendimos y cómo hacerlo tú también
Este mes hicimos una de esas escapadas camper que no se olvidan fácil.
Porque fue auténtico, cotidiano y familiar.
Es una experiencia pensada para campers y autocaravanas, donde se enseña el territorio desde el territorio y nosotros solo acompañamos.

Viernes | Primer contacto con el territorio
Empezamos el viernes presentando el Geoparque Montañas do Courel, un lugar que no necesita grandes discursos para impresionarte.
Aquí todo tiene sentido cuando te paras a mirar: la forma de las montañas, los pliegues del terreno, los ríos, las pendientes imposibles.
El Geoparque pone en valor uno de los territorios más antiguos de Galicia, con formaciones geológicas que explican por qué esta zona es como es hoy.
Si quieres ampliar información o ver el mapa completo del Geoparque, lo puedes consultar fácilmente aquí: más info
Museos de Quiroga: entender de dónde venimos
La siguiente parada fue en Quiroga, donde visitamos dos espacios clave para entender el territorio:
- Museo Geológico de Quiroga
- Museo Etnográfico de Quiroga
Aquí nos explicaron algo que suele sorprender mucho:
las rocas de esta zona son de las más antiguas de la península.
Eso explica el paisaje, pero también la historia humana del lugar, la forma de vivir, de trabajar y de adaptarse a un entorno duro pero muy rico.
No fue una visita rápida. Un experto nos explicó donde estamos y todo lo que podemos ver y hacer en esta tierra tan bonita y única.
Tarde tranquila por Quiroga
Por la tarde nos dedicamos a explorar Quiroga, Ribas de Sil, sus comidas y sus vistas desde las alturas.

Dormir en un pueblo sin hoteles (gracias a la autocaravana)
Desde Quiroga nos desplazamos al pequeño pueblo donde está Bodega EDV: Margaride.
Un pueblo donde vive gente local, sin hoteles ni alojamientos turísticos.
Aquí es donde la autocaravana marca la diferencia.
Pudimos dormir allí, convivir con los vecinos, ver cómo es la vida diaria de la familia bodeguera y formar parte, aunque solo fuera un fin de semana, del propio pueblo.
Este tipo de experiencias no son posibles de otra forma.
Y eso es lo que hace especiales muchas escapadas camper bien planteadas y fuera de la aglomeración de las masas en temporadas altas, ya que nosotros viajamos durante todo el año.
Cena en la palloza: fuego, historia y vino
El pueblo tiene pasado romano. Hubo minas romanas en la zona y, en honor a esa historia, se reconstruyó una palloza.
Allí cenamos esa noche.
Alrededor del fuego, con un ambiente muy especial y probando los vinos de la bodega anfitriona.
Sin prisas, sin horarios rígidos, simplemente compartiendo mesa, conversación y vino. Y confesamos que también compartimos licores, de café, de hierbas, crema… ¡Todo rico!

Sábado | Viñedos, historias y cata de vino en autocaravana
Nos despertamos en el propio pueblo y empezamos el día con un desayuno a base de productos locales y caseros.
Destacó algo que a muchos nos removió recuerdos: leche de vaca de verdad, de la que muchos llevábamos años sin probar y que nos transportó directamente a la infancia con los abuelos.

Ruta hasta los viñedos
Por la mañana hicimos una ruta por el pueblo hasta llegar a los viñedos de nuestro bodeguero favorito, Pablo.
Durante el camino, Pablo nos explicó el territorio desde dentro:
- cómo se trabajan las viñas
- cómo se injertan
- qué enfermedades pueden aparecer
- y cómo vivió los incendios terribles de hace unos meses, el miedo y la incertidumbre que supusieron para él y para la zona
Todo contado tal cual es, sin filtros.

Mirador, cata y quesos de proximidad
La ruta terminó en un mirador que ellos mismos acondicionaron.
Allí hicimos una cata de vino, acompañada de quesos de Quintián, una ganadería cercana, elaborados con esa misma leche de vaca auténtica.
Vino, queso, paisaje y conversación.
Así, de bonito.
Comida con producto local
Seguimos la ruta para comer y descubrimos productos poco conocidos fuera de la zona, como la empanada de acelgas, que sorprendió a todo el grupo y estaba espectacular.

Minas romanas y bodega
Por la tarde visitamos las minas romanas.
Nos explicaron toda la historia del lugar y las teorías sobre por qué quedó abandonado el territorio. No hay una única respuesta clara, pero sí muchas historias que le dan un encanto especial al pueblo.
Después nos dirigimos a la bodega, donde Pablo nos enseñó el espacio y catamos vinos con muchos años, vinos con antigüedad y mucha historia detrás. Cada uno con su relato, su textura y su contexto.
La jornada terminó con una cata alrededor de una chimenea, durante la cena, donde probamos queso de Puluán, madurado en Mencía. Un auténtico espectáculo.
No sabemos si fue el vino, las horas compartidas o el buen ambiente, pero esa noche se grabaron algunos vídeos que probablemente nunca vean la luz… nos reímos mucho mucho, hasta nos reímos en portugués.

Domingo | Despedidas que cuestan

















El domingo por la mañana, durante el desayuno, probamos productos locales de Caurelor, mientras hacíamos una cata de miel y aceite.
Tanto la miel como el aceite se cultivan allí mismo, entre viñedos.
Esto fue una experiencia gastro total.
Y llegó el momento de despedirse.
Con pena, porque cuando una actividad para campers funciona, el grupo se convierte en algo más que gente que comparte viaje.
Fue un fin de semana completo, vivido desde dentro, con territorio, personas, producto local y tiempo.
Y de esos, por suerte, aún quedan muchos por hacer.
