FIXAR: el programa para emprendedores que me descubrió los colivings

3 octubre 2026
Capilla de Santa Rosa con vistas al puerto y la ría de Laxe

ME FUI DOS SEMANAS A UN COLIVING Y AHORA ESTOY VICIADA Hay cosas que pruebas y dices: muy bien muy bonito. Y hay otras que pruebas y dices:

Comida compartida junto al mar durante una experiencia de coliving en Laxe

¿Pero por qué nadie me había explicado esto antes?

A mí me pasó esto con los colivings.

Llegué a iSlow, en Laxe, gracias a FIXAR (luego te cuento que es este programa para emprendedores). 

Dos semanas después me fui de allí con amiguis nuevos, ideas nuevas para Barvantia, un próximo evento de singles en Laxe y una nueva obsesión: conocer todos los colivings del mundo mundial (igual te lo estoy exagerando un poco)

Pero que sepas que mientras escribo esto estoy en Sende, mi segunda experiencia de coliving en solo unos meses.

La obsesión parece seria.

PERO… ¿QUÉ ES EXACTAMENTE UN COLIVING?

Antes de vivirlo, yo también tenía una imagen un poco difusa.

¿Un hotel con coworking?
¿Una casa compartida?
¿Un sitio lleno de gente con portátil que trabaja mirando a una montaña?

Bueno.

Un poco de todo eso y, a la vez, bastante más.

Un coliving es un espacio en el que personas de distintos lugares viven y trabajan durante un tiempo compartiendo casa, espacios de trabajo y, sobre todo, comunidad.

Tú sigues teniendo tu trabajo, tu proyecto, tus reuniones y tus obligaciones. No son vacaciones.

Pero tampoco estás encerrada sola en casa delante del ordenador preguntándote por quinta vez si necesitas otro café para empezar esa tarea que llevas postergando desde las nueve.

Los que trabajamos solos sabemos perfectamente de qué hablo.

Hay días en casa en los que ponerte a trabajar cuesta muchísimo.

Una lavadora parece mejor plan que ver el correo.
Ordenar un cajón de repente es importancia estratégica.
Y abrir Instagram “un segundo” es misteriosamente media hora larga.

En un coliving el ambiente te arrastra a trabajar.

Te levantas y alrededor tienes personas concentradas en sus proyectos.

Una está diseñando.
Otra programando.
Otra preparando una reunión.
Otra montando su propia empresa.

Y tú piensas que igual debería dejar de mirar vídeos de gatitos  y hacer algo con mi vida.

Grupo de participantes reunidos durante una noche de convivencia en un coliving

LO MEJOR NO ES EL COWORKING. ES LA GENTE

En estos espacios coincides con personas con proyectos propios, trabajadores en remoto, creativos, emprendedores, gente que está empezando algo, gente que está cambiando de vida y gente que simplemente trabaja desde cualquier parte del mundo.

Y da igual que su trabajo tenga algo que ver con el tuyo.

Precisamente ahí está parte de la gracia.

De repente estás cenando con alguien de otro país que te cuenta cómo organiza su negocio.

O alguien te habla de una herramienta que desconocías.

O tú le cuentas una idea y te responde:

—¿Y por qué no haces esto?

Para mí es lo más parecido que he encontrado a volver a estar de Erasmus, pero siendo adulta y teniendo que trabajar de verdad.

Hay gente internacional, idiomas, convivencia, actividades, comidas compartidas, excursiones, conversaciones hasta tarde…

¿Y qué se hace durante el día?

Cada coliving funciona de una manera diferente y hay mucha libertad.

Básicamente por la mañana se trabaja.

Cada persona lleva su horario, sus reuniones y su proyecto.

Y después llega la parte de comunidad.

Puede haber una ruta, una cena, una visita al pueblo, un taller, yoga, una charla o simplemente una tarde compartida.

Muchas actividades nacen además de las propias personas que están viviendo allí.

Si alguien sabe yoga, puede organizar yoga.

Si alguien sabe fotografía, puede compartirlo.

Si alguien cocina increíblemente es nuestro más mejor amigui…

La propia comunidad propone talleres, charlas, cenas, rutas o actividades y después cada persona decide si quiere participar. Esa mezcla entre libertad y comunidad es precisamente parte del modelo.

No tienes una agenda escolar.

Nadie toca un timbre.

Puedes participar mucho, poco o nada.

Pero normalmente participas.

Porque apetece.

Puesto de trabajo con ordenador dentro de un coworking rural en Galicia

FIXAR: LA CULPA DE TODO ESTO

Yo conocí este mundo gracias a FIXAR, un programa dirigido a personas que viven en el rural gallego o que quieren desarrollar allí su vida o su proyecto.

La propuesta parece sencilla: pasar unas semanas en un coliving, continuar trabajando en tu proyecto y, al mismo tiempo, convivir con otras personas, recibir acompañamiento y crear conexiones.

Lo importante ocurre entre medias.

En las comidas.

En las conversaciones.

En las excursiones.

En ese momento en el que cuentas algo que llevas meses pensando y otra persona te da una perspectiva completamente diferente.

FIXAR empezó trabajando con tres de los grandes referentes del coliving rural gallego: iSlow, Sende y Anceu, con estancias vinculadas al desarrollo de proyectos y al rural. Además, después de las estancias mantienen la red a través de encuentros —las Xuntanzas— y una comunidad de participantes.

Y esto es fundamental.

Porque conocer gente durante dos semanas está genial.

Pero crear una red que siga existiendo después es mucho más interesante.

ISLOW: EL SITIO DONDE TODO EMPEZÓ PARA MÍ

Mi primera experiencia fue en iSlow, en Laxe, en plena Costa da Morte.

Fui a vivir una experiencia de coliving…

…y acabé organizando un evento allí.

Durante esos días conocimos Laxe de otra manera.

No como el que llega, hace unas fotos y se va.

Conocimos a los vecinos del pueblo, el territorio, las posibilidades que tenía el pueblo y la forma de trabajar de las personas que viven allí.

Y pronto supimos que teníamos que organizar algo allí.

Así que la siguiente edición de nuestro evento para personas solteras acabó en Laxe.

Y las conexiones que surgieron allí siguen vivas y nos están ayudando también con otros proyectos vinculados al territorio.

Eso es precisamente lo que para mí hace especial este tipo de programas.

Ideas.

Proyectos.

Y a veces hasta el lugar donde vas a organizar tu siguiente evento.

Conocer iSlow Coliving

SENDE: Y ENTONCES QUERÍA MÁS

Después de Laxe pensé que quería conocer otros colivings.

Así que aquí estoy.

En Sende, en Senderiz, Ourense, casi tocando Portugal.

Sende es uno de los referentes internacionales del coliving rural. Por allí han pasado miles de personas procedentes de decenas de países y su filosofía mezcla trabajo, comunidad, proyectos internacionales y vida en una aldea diminuta.

Llegar a un lugar y no sentir que simplemente estás pasando por él.

Tener tu habitación, trabajar durante el día y después encontrarte alrededor de una mesa con personas que probablemente no habrías conocido nunca en tu vida normal.

Personas con ideas.

Con proyectos.

Con mundos completamente diferentes al tuyo.

Ahora mismo me cuesta imaginarme viajando durante una temporada y trabajando sola desde un apartamento teniendo la posibilidad de hacer esto.

Creo que me esto me estropeó para siempre.

Conocer Sende

ANCEU: EL TERCERO DE ESTA HISTORIA

El tercer gran espacio vinculado desde el inicio a FIXAR es Anceu Coliving, en Ponte Caldelas.

Personas que trabajan en remoto, viven juntas y al mismo tiempo participan en iniciativas relacionadas con la comunidad y la revitalización rural.

No se trata únicamente de trasladar una oficina a una aldea.

Se trata de formar parte del lugar durante el tiempo que estás allí. 

Todavía me queda.

Pero viendo cómo voy…

Anceu, vete preparando.

Conocer Anceu Coliving

 

Espacio común de un coliving en Galicia con residentes compartiendo cocina y mesa

Y MUIMENTA, QUE MERECE CAPÍTULO APARTE

Dentro de todo este universo conocí también Muimenta Viva.

Este proyecto demuestra que un coliving no tiene por qué ser únicamente un negocio privado donde van nómadas digitales.

Puede convertirse también en una herramienta para darle nueva vida a un pueblo.

En Muimenta se han rehabilitado espacios para acoger personas creativas y emprendedoras que puedan trabajar allí durante una temporada mientras conviven con la propia aldea.

Tienen espacios de trabajo, alojamiento y una cocina comunitaria y el proyecto funciona actualmente con residencias de entre 15 días y un mes, acompañadas por Lucía y conectadas con la vida del pueblo. La propia iniciativa se plantea como un experimento hacia un futuro coliving público en Muimenta.

Esto es un sueño…. el objetivo no es construir algo artificial alrededor del visitante.

Es exactamente al revés.

Llegas a un lugar que ya existe.

Conoces a sus vecinos.

Te bañas en la poza.

Vas a una verbena.

Trabajas.

Comes con gente.

Y durante unos días formas parte de aquello.

Es otra manera de entender el desarrollo rural.

Mucho más humana

ALGUNAS PREGUNTAS QUE YO TAMBIÉN TENÍA ANTES DE IR

¿Tengo que ser nómada digital?

No.

Puedes tener una empresa, trabajar por cuenta ajena en remoto, ser autónomo, creativo, investigador o estar desarrollando un proyecto.

La etiqueta da bastante igual.

¿Tengo que estar todo el día con la gente?

No.

Sigues teniendo tu espacio y tu vida.

Un coliving no es un campamento de verano para adultos.

Puedes cerrar el ordenador y desaparecer a tu habitación tranquilamente.

Nadie va a organizar una búsqueda.

¿Se puede trabajar de verdad?

Muchísimo.

De hecho, en mi caso trabajo mejor.

Cuando ves trabajar a la gente que tienes alrededor, entras muy fácilmente en esa dinámica.

Y después tienes algo que a quienes trabajamos solos nos falta muchas veces: gente con quien tomarte un café y hablar.

¿Hay que participar en todas las actividades?

No.

La comunidad funciona mejor precisamente cuando participar es voluntario.

¿Y si voy sola?

Para mí, esa es casi la gracia.

Puedes llegar sola y unas horas después estar cenando con diez personas de cinco países diferentes.

¿No es raro vivir con desconocidos?

El primer día quizá un poquito.

El tercero ya estás no quieres otra cosa.

La convivencia humana funciona sorprendentemente rápido.

Dos residentes compartiendo desayuno en la cocina de un coliving

UNA NUEVA FORMA DE VIAJAR

Esto es lo que más me llevo de FIXAR.

Yo entré pensando principalmente en emprendimiento.

Y salí descubriendo otra forma de vivir, viajar y trabajar.

Además, siendo emprendedora y trabajando muchas veces sola, descubrí algo que no sabía que necesitaba tanto: trabajar rodeada de personas que también tienen ganas de hacer cosas.

La energía cambia.

No porque todas sean empresarias.

Ni falta que hace.

Sino porque son personas curiosas.

Personas que están construyendo algo, aprendiendo algo, viajando, cambiando de lugar o buscando una manera distinta de vivir.

Y eso se contagia.

Ahora miro el mapa y, en lugar de pensar:

“¿Dónde podría viajar?”

pienso:

“¿Qué coliving habrá allí?”

Ahora quiero conocerlos todos.

Así que gracias, FIXAR.

Me apunté para desarrollar proyectos y me habéis creado una adicción.

Podría haber sido peor.

Tres residentes compartiendo la cocina durante una estancia de coliving

CADA VEZ ESTAMOS MÁS CONECTADOS… Y MÁS SOLOS

Trabajamos desde casa, hablamos por WhatsApp, hacemos reuniones por Zoom, seguimos la vida de cientos de personas en Instagram… y aun así muchas veces pasamos el día bastante solos.

Sobre todo los que trabajamos por nuestra cuenta.

Puedes estar ocho horas delante del ordenador, hablar con veinte personas y, al terminar el día, darte cuenta de que apenas has compartido tiempo de verdad con nadie.

Y creo que por eso los colivings tienen tanto sentido ahora.

No son solo una forma de trabajar desde otro lugar. Son también una manera de volver a convivir.

De comer con gente.

De salir a caminar.

De organizar una cena.

De hacer una ruta.

De dejar el móvil encima de la mesa y terminar hablando durante dos horas con alguien que acabas de conocer.

Parece una tontería, pero cada vez hacemos menos cosas así.

Y allí vuelven a ocurrir de forma natural.

No hay una actividad obligatoria ni alguien te diga “ahora toca socializar”, solo compartes espacio, tiempo y vida cotidiana con otras personas.

Para mí, esa parte es casi tan importante como la profesional.

Porque sí, vas a trabajar.

Pero también vuelves a sentir algo que a veces perdemos cuando trabajamos solos: pertenecer durante unos días a una pequeña comunidad.

Y eso engancha bastante.

Amigui, si tienes alguna duda nos escribes y estaremos encantadas de resolverla

Barvantia organiza eventos y escapadas para solteros en Galicia pensados para conocer gente de forma natural mientras descubres el territorio a través de actividades, gastronomía y experiencias locales.

Nosotros ponemos el lugar. El grupo. El plan. Y el vino.

Y si no te enamoras no pasa nada, porque nos vamos a encargar de que te enamores de los lugares que visitamos.

NUESTRO PRÓXIMO EVENTO: LAXE del 16 al 18 de octubre​

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